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Un problema que suele presentar tanto en las llaves de corte general como parcial de una vivienda, debido a su poco uso, es que sufran pequeños desajustes entre sus piezas (tuerca que hay entre el cuerpo de la llave y la palanca o el volante), dando lugar a pequeñas y lentas fugas de agua entre ellas formándose depósitos de cal, que lleva a empeorar la situación.
Un trabajo de bricolaje casero para evitar esta situación será el siguiente:
abrir y cerrar completamente la llave de corte, cada seis meses, y una vez al año aplicar un poco de grasa resistente al agua y apretar la tuerca, si fuera necesario. Un consejo, si algún día pasa el fontanero por su casa y sabe las medidas o el modelo de sus llaves de corte general que hay en el interior de su vivienda encargue que le triga una para que la tenga de repuesto, ya que es posible que al cabo de unos años se acuerde de este artículo.
Otro caso, es el de las llaves de escuadra, de las que hay cuatro modelos diferentes (varían las distintas combinaciones de las medidas de sus conexiones) y que está colocada en las tomas de agua que hay en la pared donde se conectan los latiguillos que van a los grifos, y que fallan más que una escopeta de feria. Hay un modelo, muy extendido, que tiene el pomo de plástico y que al cabo de un tiempo o de su mal uso, se suele romper la parte de interior del mismo, que es la que se ajusta con la llave, quedando el pomo inútil para hacerla funcionar. Si la quiere utilizar, hay que quitar el pomo tirando hacia fuera y manejarla utilizando una llave fija de 6 mm,. con la que cogemos el saliente rectangular de latón que tiene la llave en su extremo para abrirla o cerrarla si es necesario antes de cambiarla. Para complementar el artículo ver vídeo. relacionado con estas llaves.
Jorge Martínez. Técnico de mantenimiento.
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